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En este número

Universos

Universo Uno

Sinergia distingue dos espacios: el Universo Uno es el territorio de los artículos, las entrevistas, los ensayos y el Universo Dos es el espacio de la ficción. En este caso hemos decidido abrir el número con ficciones y dejaremos las reflexiones, análisis y opiniones para la próxima actualización. Por ese motivo, damos paso directamente a los contenidos del Universo Dos.

Universo Dos

¿Saurio necesita ser presentado? En el número anterior alardeamos de que Sinergia se propone descubrir qué se escribe en las fronteras del campo narrativo, en el límite de la inventiva y la experimentación. Todavía no nos pusimos de acuerdo acerca de lo que escribe Saurio, pero estamos seguros de que es un genuino sobreviviente de una colisión de géneros, un iconoclasta sin patente de corso (aunque si tuviera patente no sería iconoclasta) y un pendenciero del tráfico de surrealismos y los brulotes inclasificables. “¿Qué se puede hacer salvo ver películas?” no es la excepción que pone a prueba a la regla, sino exactamente lo contrario. Otra vez apostamos al riesgo y nos jugamos hasta la ropa interior.

Sin tranquilizar las aguas, que vienen bastante turbulentas y barrosas, sangramos por las heridas que produce Gerardo Horacio Porcayo con “Rue chair”. Heridas y moretones. Hierros al rojo y miembros retorcidos. Aunque todo sea por el placer, ¿verdad? Tampoco sabemos en qué casillero se puede meter lo que escribe el mexicano y por eso tenemos muchos casilleros vacíos y muchas cosas fuera de los casilleros. Mejor, digo, o peor, vaya uno a saber. Pero lo cierto es que Porcayo nunca te deja indiferente, lindo sería...

Yo me calmo con la sátira, ¿y usted? Para mí es sedante. Y Killian es un satírico de aquellos. Aquí el tema (el tema del cuento “Esperpento”) es la guerra que se libró por las Islas Malvinas, la reina de Inglaterra y unos personajes que hacen una lectura antojadiza de una realidad... esperpéntica.

Ya que hablamos de esperpentos, hablemos de Pablo Dobrinin y la dulce abuelita del cuento “Luces del sur”. Juntar puntas distantes, replegar la realidad como si uno se propusiera hacerla hojaldre y meter el membrillo del pastelito en el hueco equivocado, pueden ser ecos de actos indeseados que se reflejan en un espejo un poco defectuoso. ¿No estábamos hablando de la abuelita del cuento? Sí, pero no hay más remedio que reconocer que se trata de “otro” cuento, no éste.

Y para completar el quinteto ficcional de la apertura de Sinergia 14, tenemos un cuento del valenciano José Vicente Ortuño que, tal como se ha planteado la cosa, pasará por ser el más “normalito” de este arranque que oscila entre variados géneros de perversión y algunas muestras de experimentación casi aberrantes. Y no es que “El influjo de la Luna” sea un relato sin bemoles, los tiene, sí, señoras y señores, pero con las otras cartas sobre la mesa podría pasar por un tierno corderito destinado a que se lo coman los lobos. O por un tierno lobezno destinado a que se lo coman los... lean el cuento.




NOSOTROS SABÍAMOS
Es mucho más sencillo acertar números al día siguiente del sorteo que en la víspera, Perogrullo dixit. Afirmar ahora que sabíamos que Sinergia iba a ser bien recibida y muy elogiada tiene poquísimo valor... >>